Unos hijos trabajando junto al padre,un lugar hermoso,(A LA VISTA DEL MECANICO que soy AMANTE DEL LO GALPONICO (relativo al galpon)
como un estacion de tren que en vez de despedir acobija, Gente que vino a comerme, y yo-justo ese dia-con animos de ser una corvina a la vasca, un salmon rosado cocido a la sal, un asado,entregando el corazon como a los gatos, para que se lo coman...
fue impresionante,de impresionismo,de iMpresion DE PRESION PARA QUE SALGA EL ACEITE DE LAS SEMILLAS,fue una fiesta para mi corazon,egoista, que se lleva cosas que no escribo, para que no tomen formas... por que me encontre con los amigos, unos hermanos misioneros, uno de ellos joven abogado, Nadina, la story teller de Rio Ceballos,Santiaguito Lena y un bombonazo de esposita,mis cordobesas del alma, JUSTO UN FESTIVAL DE ROCK, pero yo,siempre lleno,
los pibes de las radios, los periodostas, gente que quiere ver, pero que quiere asegurarse de la virazon del viento de mi artista en formacion que no sopla, si no va, sobre el viento a Sotavento,Barlo viene, Sota va.
mira esto_:
:Con el espíritu de "Cha-cha-chá" intacto Alfredo Casero estrenó espectáculo, con música, video y los juegos escénicos que lo caracterizan. Beatriz Molinari De nuestra Redacción bmolinari@lavozdelinterior.com.ar "El humor es líquido", le dijo Casero a un hombre que le preguntó una vez el porqué de su oficio. Parece un chiste, pero mientras ocurre The Casero Experimendo, el espectáculo que presentó el viernes en la Vieja Usina, el humor entra en la platea como un bálsamo de consistencia y olor raros. Casero trajo un show de improvisación, asistido por una pantalla y un músico, en el que dejó bien claro de qué va esto de ser un artista en una etapa determinada de su búsqueda. Pocas veces el espectador se sienta, entregado, a ver qué pasa en el escenario. Nos han acostumbrado a lo previsible, hasta desearlo. Por eso el encuentro de Casero fue con su público. Y a reventar. El cantante y actor mostró unos videos estupendos, una serie de publicidades animadas, esos momentos únicos en que la parodia se une al absurdo genuino. "Gambertuni, el auto familiar que todos esperamos"; o, "Roberto Putuá, el peluquero pop"; o, "Zéfiro aglutinante pelil Brandoni, para la carpicidad capilar, con su alineación de protones…" Y así. No tiene gracia leerlo. Después el actor inició varios relatos (inolvidable el de los hermanos Pitraglia, propietarios del establecimiento agrícola Las Recoletas, gauchos de bombacha con diseño "de cuero, acá, tipo boxer"), sumó digresiones que no condujeron a nada y por eso, fueron festejadísimas por el público. En voz alta. Sólo un actor del talento de Casero logra que la cuestión se defina, en términos de humor, por el modo de contar, -de divagar, de ir y venir por las historias- más que por el relato en sí. Con un registro vocal notable, buen manejo de los ritmos escénicos (hasta para perderse voluntariamente cuando se agarró del telón) también cantó. "Esta es una canción que compuse ahora", anunció, y sobre la base del teclado que lo acompañó con ductilidad largó varias de esas propias de Casero. El espectáculo incluyó canciones chatarra, armadas con un leitmotiv ("Mirá de dónde Lerner", señaló Casero, sin red). El esquema se planteó desde la improvisación, apelando al público, aunque Casero frenó algunos intentos del desubicado que nunca falta, por interferir en el show. En ningún momento perdió el control del espectáculo y del público, y hasta se dio cuenta de que alguien lo estaba grabando con el celular. Entre publicidad y publicidad, inventó conversaciones, hizo ejercicios con los espectadores que se prendieron, cantó, por ejemplo, la canción del pionono que dice: "me falta frío" y así, paseó por lo que él llama el castellanete, único idioma posible que expresa su pensamiento. Improviso, luego, soy, podría ser la síntesis del arte de Casero que volvió, tocó con su talento al público y tomó otro rumbo. Porque ahora quiere eso, andar. En un momento hizo una declaración breve de principios contra la relación entre artista y negocio, habló de su primera película de animación, casi terminada, y contó anécdotas con la gente que encuentra mientras viaja. El espectáculo cerró con una canción en japonés y su correspondiente video. El público salió satisfecho, después del bálsamo de su humor, porque ¿quién más que él puede imaginar a un cuis pidiendo Mantecol? GRAAAACIASASS,GRACIAS.ME VOY A MONTEVIDEO,Y VUELVOOOO_________________________________________________________________